Directora de la COP de Brasil acusa a EEUU de frenar políticas climáticas de otros países
Con su estrategia comercial, Estados Unidos "ha influido muy negativamente" en las políticas climáticas de otros países, afirma Ana Toni, que dirigió la COP30 de Brasil y promueve para la cita de este año una "hoja de ruta" sobre el abandono de los combustibles fósiles.
En una conversación con AFP a pocas semanas de la cumbre del clima organizada por la ONU en Antalya (9-20 de noviembre), Ana Toni criticó la "falta de solidaridad" de las naciones más ricas con los países en desarrollo, que reclaman medios económicos para adaptarse al cambio climático.
Y arremetió contra Estados Unidos, que por decisión de su presidente Donald Trump se retiró en 2025 del Acuerdo de París, y con su política transaccional de aranceles y presiones está condicionando según ella el cumplimiento de la agenda climática de países terceros.
"Directa e indirectamente, Estados Unidos ha influido muy negativamente en la capacidad de otros países de avanzar en su implementación" de medidas para combatir el calentamiento global, dijo Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30 celebrada el pasado año en Belém.
En ese engranaje influye la rivalidad de Estados Unidos y China, explicó la brasileña.
Los países "son más reticentes a la hora de importar productos chinos de bajo carbono, por miedo a represalias de Estados Unidos" o porque "Estados Unidos ha presionado a esos países para que compren productos con una mayor huella de carbono" y de fabricación norteamericana.
"Eso lógicamente retrasa la capacidad de esos países de aplicar metas más ambiciosas de descarbonización", estimó.
- Transición voluntaria -
Ana Toni destacó que la crisis en el estrecho de Ormuz, que se ha traducido en penurias de combustible en Asia y subidas generalizadas de los precios de la energía, demuestra que la dependencia del petróleo puede ser "muy dañina para el equilibrio general" del mundo.
"Es la prueba de que hacer la transición más allá de los combustibles fósiles no es sólo para combatir el cambio climático, sino también una cuestión de soberanía, y sirve igualmente para resolver un problema económico y brindar seguridad energética", explicó a AFP.
Tras un histórico acuerdo en 2023 en Dubái en el que se anunció el "principio del fin" de los combustibles fósiles, la cuestión se cayó de la cita de Belém dos años más tarde, por presión de los países productores.
La presidencia brasileña no bajó los brazos y se comprometió a promover una "hoja de ruta" global de salida progresiva y voluntaria del petróleo, el carbón y el gas.
Toni ha tenido un rol clave en ese documento que será presentado a inicios de noviembre, días antes de la reunión en Antalya, donde Australia, gran exportador de carbón, se encargará de pilotar las negociaciones.
La responsable detalló que ese documento no hará recomendaciones país por país, ni planteará objetivos cifrados ni cronogramas, sino que las formulará de manera general, según el nivel de dependencia de cada nación respecto a los combustibles fósiles.
"Todos los países pueden avanzar para disminuir su exposición [al petróleo, el gas y el carbón] y caminar por esa transición, aunque partan de lugares muy diferentes", apuntó.
- Consenso sobre la electrificación -
Toni consideró "positiva" la iniciativa turca de promover voluntariamente la electrificación de diversos sectores económicos (transporte, construcción, industria) para rebajar emisiones.
Algunas organizaciones medioambientales advierten que el incremento planteado por Turquía -un 35% de electricidad en el consumo energético global de aquí a 2035- debe venir de fuentes renovables.
La responsable brasileña respondió que la electrificación de combustibles fósiles "mejora la eficiencia del uso de ese combustible", y aseveró que hay un "consenso de que la electrificación, por sí sola, ya es importante".
En cambio lamentó que los países más ricos no estén dispuestos a incrementar sus contribuciones financieras, pese al shock causado por el mortífero colapso de un glaciar en Nepal, que los climatólogos vinculan al calentamiento global.
"Uno se pregunta qué tiene que ocurrir aún para que esas imágenes que se vieron en Nepal no estén sensibilizando" a "la población de los países ricos", dijo.
Brasil decidirá el 25 de octubre en el balotaje entre el presidente izquierdista saliente, Luiz Inácio Lula da Silva, y el derechista Flávio Bolsonaro, el más votado en la primera vuelta.
En caso de cambio, Toni pide no volver a la política de Jair Bolsonaro de talar masivamente, y mantener la tendencia del último año, en el que la Amazonía brasileña registró el menor nivel de deforestación de la última década.
Según ella, esta política no solo fue buena para el medioambiente, sino que también fue "fundamental para las relaciones comerciales y diplomáticas de Brasil".
"El propio agro brasileño debería luchar para que eso se mantenga", apostilló.
D.Brunner--SbgTB