Bélgica conmemora el décimo aniversario de su atentado más letal
Bélgica conmemora el domingo los diez años de los atentados yihadistas de marzo de 2016 en Bruselas, un trauma todavía palpable en el país que llevó a reforzar los servicios de inteligencia y la lucha antiterrorista.
Los atentados suicidas, reivindicados por el grupo Estado Islámico (EI), dejaron 32 muertos y más de 300 heridos por explosiones simultáneas en el metro y el aeropuerto de la ciudad, el 22 de marzo de 2016.
La misma célula había perpetrado unos atentados en noviembre de 2015 que dejaron 130 muertos en París y su periferia.
Uno de sus integrantes, Salah Abdeslam, fue detenido en la capital belga el 18 de marzo de 2016, lo que precipitó los nuevos ataques.
Las conmemoraciones por el atentado más mortífero en la historia de Bélgica empezarán a las 08H00 (07H00 GMT) en el aeropuerto de Bruselas-Zeventem y continuarán en la estación de metro de Maelbeek, el otro objetivo de los asaltantes, en el barrio que acoge las instituciones de la UE.
En el homenaje, al que asistirán los reyes belgas Felipe y Matilde, se inaugurará un monumento en memoria de las víctimas.
Las conmemoraciones llegan con el trasfondo de la guerra en Oriente Medio, que hace temer a las autoridades belgas y de otros países occidentales por un nuevo repunte de atentados.
El 9 de marzo, una explosión dañó la sinagoga de Lieja, en el este del país, sin causar heridos. Días después, se produjeron otros dos incidentes similares en Países Bajos con la comunidad judía como objetivo.
Después de una ola de atentados que sacudió el país entre 2015 y 2016, a los servicios de seguridad les reprocharon errores en la transmisión de información crítica.
"Es un sentimiento de fracaso que nos golpeó a todos", admitió en una entrevista a AFP Gert Vercauteren, director del órgano encargado de analizar la amenaza terrorista (OCAM).
Pero desde entonces se han mejorado la comunicación entre justicia, policía y servicios de inteligencia, y se ha ampliado de 600 a 950 el número de agentes dedicados a este campo.
También se ha creado una base de datos compartida con perfiles de extremistas que todos los servicios de seguridad pueden consultar y alimentar, afirma.
"Hemos sacado buenas lecciones", asegura Vercauteren.
Una asignatura pendiente es el trato a las víctimas. Algunas denuncian que, diez años después, todavía no les han reconocido las secuelas físicas o psíquicas del ataque, lo que limita su derecho a indemnizaciones.
F.A.Kainz--SbgTB